Corría un frío viento en el macabramente bucólico paisaje de Felwood, al Norte del continente de Kalimdor. Ciertamente todavía se observa el paso insaciable del Burning Legion por estas tierras una vez pulcras y sagradas.
Estoy al Sur de este lugar, tratando de hacer vínculos de amistad con los pocos furbolgs que no han cedido a la corrupción del lugar. Me encuentro escondido entre las sombras, mis más fieles protectoras, aquellas que me permiten pasar despercibido, bien sea para aproximarme a mis enemigos sin el menor rastro o para esperar con paciencia alguna presa incauta...
El terreno me es hostil... los night elves siguen vagando en estos rumbos con nostalgia, tratando de sacar algún usufructo del bosque que alguna vez fuera su hogar. Mientras le doy el golpe final a una de las criaturas enemigas me doy cuenta de que tengo compañía aliada. Pude matar sin el menor honor o remordimiento a un Warrior nivel 50, pero el Priest nivel 60 era simplemente una presa demasiado ambiciosa. Me escondo detrás de un árbol caído y por un minuto pienso que el Priest me ha visto entre mi escondrijo. Mis nervios vuelven a su lugar una vez que toma su tigre y se va, quizás preguntándose si de verdad había algún enemigo cerca.
Posteriormente llega al lugar una mano amiga, el Warlock Boxter, maestro del Fuego. Nos disponemos a unir esfuerzos para deshacernos de algunas criaturas corruptas, pero me detengo al notar a otro Night Elf que vaga cerca del lugar. Una calavera en su retrato me hace temer que no podríamos completar nuestros objetivos, y que por el contrario teníamos que huir rápidamente. Al acercarme puedo notar las características y prominentes hombreras GiantStalker, y posteriormente algunas letras borrosas... su nombre era Endomorph, antiguo amigo de aquellas épocas lejanas donde no había ni una guerra ni tanta sangre entre nuestros pueblos.
Es evidente que el cazador me distingue borrosamente, y me hago completamente visible, al tiempo que saludamos a nuestro viejo camarada, que no dudo en insinuar que quizás podría matarnos... mientras nosotros le hicimos ver que no seríamos presas fáciles. Claro está... el LAGo que dominaba a Endomorph nos daba un poco de ventaja.
Esta vez fue un encuentro de amistad con algunos salpiques de insolencia. El derramamiento de sangre quedará quizás pendiente... para otra ocasión...