Hoy fui testigo de tres estupideces bastante grandes:
1) La estupidez de los organizadores del evento Snickers Urbania, un concierto con grupos nacionales y Los Pericos como banda principal, planeado este domingo 27 de julio en el parqueo de la U Latina. El gran atractivo de el chivo este era la entrada; con sólo llevar 3 paquetes de Snickers uno podía entrar. Claro está, aparentemente los organizadores no tuvieron la visión para darse cuenta de que con una entrada tan accesible la gente que iba a llegar era mucha, y resolvieron este problema cerrando las puertas al evento cuando el lugar ya estaba lleno.
2) La estupidez de la gente que, frustradas sus ganas de entrar al concierto, empezó a presionar y tratar de abrir a la fuerza las puertas del lugar. Al llegar la tomba -con la diplomacia que la caracteriza- la gente la recibió con botellas, piedras, y cálidas recordatorios de la madre de los elementos policiales. Claramente esta era la obvia e indiscutible manera de que las puertas fueran biertas y de que el concierto transcurriera como si nada, y es un poco gracioso observar como en medio de dicha trifulca la más mínima movida de alguien cataliza la estupidez colectiva de empezar a agredir a la policía y a volar lajas, probablemente por causas tan justas como "el despiche", aunque he de reconocer que al menos había alguien realmente preocupado y quizás reprimido que aprovechó para gritar "¡poder para el pueblo!".
3) La estupidez de la policía, que ante esta situación decidió tirar gases lacrimógenos en medio de un lugar con un montón de gente que no había hecho nada más que estar en el lugar equivocado en el momento equivocado. Yo salí golpeado por una de estas bombas, e incluso me pareció ver una muchacha embarazada tratando de capearse los disparos. Ignoro cual es el código que rige el uso de estas cosas (si es que tal cosa existe), pero dudo que haya sido una buena idea apuntarlos a la gente, y creo que esto sólo empeoro las cosas.
Gracias a estos eventos, los alrededores de Lourdes de San Pedro cuentan hoy con una nueva y "minimalista" decoración (dense una vuelta si pueden). Enhorabuena para los que trabajan en el negocio de vidrios, que creo fueron los más beneficiados con estos sucesos. Para terminar, muchas gracias a los imbéciles que en medio de la gente son muy machitos para tirar cosas... gracias por cagarse en un concierto al que tenía bastantes ganas de ir.