Oh crap ... ¡¡a mí no, por favor!! Yo nada más decía...
En cuanto a tu pregunta, Báhdom, yo creo que ninguna alternativa es mejor que la otra, pues ambas tienen sus ventajas: por un lado, es muy tuanis si ambos tienen el mismo gusto por los juegos, pues es una excelente manera de compartir en pareja. Por otro lado, tampoco sería una tragedia si a la novia de un gamer no le gusta jugar, pues todos somos diferentes, y a veces también es divertido que los dos tengan actividades propias; no tiene nada de malo que se inclinen por gustos distintos.
Sin embargo, para evitar posibles problemas en el caso de que tu novia no sea gamer, entonces es fundamental tener alguna actividad que puedan compatir (como el caso de Ramboscar, que juega Uno con la esposa o ven juntos una serie), pues es una forma de mantener el equilibrio y que ella no sienta que la estás dejando botada por los juegos. Por otra parte, le puedes explicar que para vos sería muy significativo si ella mostrara comprensión y respeto hacia tu actividad como gamer, y que a cambio de eso, te comprometes a organizarte bien con tus horas de juego, para que éste no vaya a interferir con sus prioridades de pareja. Ésa sería mi opinión.